Los Buenos Modales Continúan En El Matrimonio-10878

Durante el noviazgo, las parejas se muestran muy bien educadas. No faltan las palabras cariñosas y se cuida mucho los buenos modales. Tal parece que ser educado con su pareja es parte del ritual de cortejo. Pero, ahora que están casados, ¿qué pasó con los buenos modales? El esposo ya no le abre la puerta del auto a

la esposa como cuando eran novios. Ella ya no le agradece por los pequeños detalles. Tristemente se piensa que los buenos modales son solo para

cuando se está en sociedad pero, cuando estás con tu pareja no son necesarios. Es como si se pensara que la pareja ya está segura en el matrimonio y no hay que ser bien educado con ella o él. ¡Qué grave error! Si somos educados con los extraños, ¿por qué no serlo con el cónyuge?
Hay muchas formas de ser descortés con la pareja y no nos damos cuenta del daño que hacemos a la relación con esas imprudencias que no practicaríamos frente a los demás. Por ejemplo, escuchar a todo volumen la televisión mientras que el otro lee. Llueven las frases como “cállate”, “déjame en paz”, “deja de hacer ese ruido” y escasean las palabras suaves tales como “gracias”, “por favor”, “disculpa”. Si no se pone un alto a esta falta de educación en la pareja, este patrón seguirá perpetuándose hasta causar daño, a veces irreparable, en la relación. Y es que se va perdiendo el respeto el uno por el otro.

Cuando se tolera la falta de educación de uno por parte del otro, en realidad no existe el deseo de permanecer junto a esa persona, sino más bien, se tiene miedo a romper la relación. Si uno en la pareja permite que el otro le grite y lo ponga en vergüenza frente a los demás, o incluso en la intimidad del hogar, de ninguna manera la parte insultante sabrá que su conducta no es adecuada ni aceptada por su cónyuge. Si se acepta esta falta de respeto, el otro no se siente valorado y esto puede acabar en un divorcio. ¡Todos tenemos derecho de exigir respeto!

Cuando respetamos a nuestra pareja le demostramos que la amamos. Esta es la clave para un matrimonio feliz y duradero: hay que tratarse con amabilidad y cortesía. Comienza sonriendo a tu pareja, no importa lo cansado o abrumado que estés. Saluda a tu familia; si das los buenos días en el trabajo, ¿por qué no en la casa? No grites, pide las cosas con un “por favor”. De esta manera todo marchará en paz y armonía en el hogar. Después de todo, ¿no deseamos vivir en un mundo donde reine la paz?

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