Cómo Hacer Felices a Nuestros Hijos-10880

Los padres y madres nos preocupamos por satisfacer las necesidades básicas de nuestros hijos. Entre esas necesidades se encuentran una buena alimentación, el vestido, un techo bajo el cual vivir, una buena educación, etcétera. También cumplimos de vez en cuando sus caprichos. Les compramos juguetes, unos tenis de marca, los llevamos de vacaciones y hasta nos gastamos mucho dinero en los juegos de video del momento. Pero, nos olvidamos, en ocasiones, de una necesidad que el dinero no puede suplir. Y es que para que nuestros hijos sean verdaderamente felices necesitan de nuestro amor.
El amor hacia nuestros hijos podemos mostrarlo de diversas maneras, no solamente comprando lo que ellos desean o aun lo que necesitan. El amor puede expresarse en el estilo de crianza. A través de la transmisión de valores les enseñamos a nuestros hijos a ser felices con ellos mismos y con los que les rodean. Pero, no nos sirve de nada decir las cosas si no las vivimos. Tenemos que ser ejemplo y modelarle a nuestros hijos la conducta que deseamos que ellos aprendan. Un buen ejemplo sería en el manejo adecuado de emociones.

Es importante aprender a escuchar. Los padres y madres, muchas veces, hablamos de más, pero escuchamos poco. Debemos desarrollar un buen oído para escuchar las necesidades de nuestros niños; no solamente las materiales sino también las emocionales. La realidad es que es más fácil comprar un juguete que sentarnos y tomar de nuestro tiempo para oír a nuestros hijos. Pero, si queremos hijos e hijas felices debemos desarrollar al máximo nuestra capacidad de escuchar.

Nuestros hijos aprenderán a ser felices si saben cómo evitar actuar por impulsos. En nosotros, los adultos, está el que ellos aprendan a relajarse y no dejarse llevar por las emociones. Esto se logra a través del ejemplo. Si cada vez que tenemos un conflicto estallamos y decimos groserías, nuestros niños aprenderán a hacer lo mismo cuando se sientan frustrados. Debemos enseñarles a que expresen lo que sienten de manera relajada; de esta forma le evitamos que tengan problemas con otros en el futuro. Si tenemos hijos impulsivos, debemos enseñarles las consecuencias de actuar de esa forma. Hagámoslos reflexionar. En momentos difíciles, modele alternativas para que se motiven a sí mismos. Así evitamos tener niños frustrados ante cada situación, grande o pequeña.

Parte de nuestra felicidad está en la manera de llevarnos con otros. Las relaciones personales son importantes y para los niños no lo son menos. Con nuestras actuaciones les demostramos cómo respetar, comprender y ayudar a los demás. Todos queremos un mundo lleno de amor y paz pero, tenemos que comenzar con nuestras familias porque de ellas es que se compone el mundo.

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